Todo lo que necesitas saber sobre el centrifugado de la lavadora
¿Sabías que durante la colada la ropa llega a absorber hasta el triple de su peso en agua? Así que lo lógico es que este electrodoméstico haga algo para eliminar tal cantidad. Y, para eso, precisamente existe el centrifugado de la lavadora. Es una de las fases más importantes y la que más esfuerzos exige, pero no te preocupes porque están perfectamente capacitadas para ello. ¿Sabes qué ocurre exactamente durante el proceso y por qué es necesario que lo haga? ¡Vamos a verlo!
¿Por qué centrifuga una lavadora?
No queremos ponernos excesivamente técnicos, así que vamos al grano. Una lavadora centrifuga porque es la fase en la que se elimina prácticamente toda el agua que ha ido cogiendo la ropa durante el lavado. Cuando centrifuga, la ropa entra en los minutos de trabajo más intenso de todo el programa elegido y, por eso, es la que más notas en cuanto a ruido o vibración.
Aunque quisiéramos, explicar esta fase requeriría ponerse a tratar conceptos físicos como la fuerza centrífuga. Y en Balay solo explicamos las cosas de forma que se entiendan a la primera, así que mejor lo aparcamos. De forma muy esquemática, te diremos que el centrifugado tiene lugar porque durante la fase de prelavado y lavado, como ya hemos dicho al principio, la ropa absorbe el triple de su peso en agua. Y, por lo tanto, hay que eliminarla. Así que el motor entra en juego y hace girar el tambor a las revoluciones correctas por minuto (en función de cada modelo y del programa), generando la fuerza necesaria para extraerla y que pueda escapar por los múltiples agujeros que tiene el propio tambor.

Elige siempre una lavadora con centrifugado
Una lavadora con centrifugado es fundamental para una colada perfecta, aunque luego no llegues a utilizarlo siempre (hay tejidos que no lo requieren). Se trata de una fase clave, pero debes ser consciente que por el mero hecho de tener más o menos revoluciones la ropa no se lavará mejor o peor. Por el contrario, sí que saldrá con mayor o menor grado de humedad, que es realmente lo que necesitamos del centrifugado.
Para que te puedas hacer a la idea, una lavadora que centrifuga a 600 rpm dejará casi el 80% de humedad en la ropa; mientras que una de 1.100 – 1.200 rpm dejará menos de la mitad de humedad. Este es un dato importante si, por ejemplo, vives en un sitio húmedo y no dispones de secadora.
¿Todo el mundo necesita lavadoras de 1.400 revoluciones?
Pues todo depende de la ropa que tengas en el armario. En estos asuntos todo es muy variable. Si echas un ojo al manual de instrucciones de tu lavadora, verás que en el cuadro donde se explican los programas figuran las rpm máximas que puede alcanzar cada uno, pero esto no significa que estas lavadoras de 1.400 revoluciones (y AutoDosificación) tengan que funcionar siempre a esa velocidad. Ni mucho menos. En el display de mandos tú puedes elegir la más adecuada según el tipo de colada que vayas a lavar.
Te damos tres pistas con las que prácticamente tendrás cubierta casi cualquier posibilidad:
- Prendas de lana, ropa interior y, en general, lo más delicado del armario hay que centrifugarlo a poca velocidad. Esto se traduce en unas 600-800 rpm.
- En el punto medio se sitúan las prendas sintéticas, para las que suele ser suficiente con 800-1.000 rpm. Así las cuidas como necesitan y eliminas la mayor parte de la humedad.
- En el extremo opuesto está el algodón: utiliza sin problemas velocidades más altas. Desde 900 hasta 1.200-1.400 revoluciones.
¿Lo sabías ya todo sobre el centrifugado de la lavadora? ¡Pues ahora sí que sí! Pero no olvides que, aunque hayas leído el artículo de principio a fin, si te ha quedado alguna duda, solo nos la tienes que preguntar. Hazlo sin problemas en los comentarios o llámanos al 968 132 962. Al otro lado del teléfono siempre encontrarás un amigo.
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